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Batalla por Rokugán

La batalla por Rokugán

Anunciamos un nuevo juego de conquista y caos

Rokugán es una tierra llena de espíritus, belleza y conflictos. Esta tierra está habitada por siete grandes clanes, siempre leales al Emperador, pero también siempre luchando entre ellos para conseguir el dominio sobre los demás. Los daimios que dirigen a sus clanes deben usar toda su astucia y habilidad para conseguir información, anticiparse a los actos de los enemigos e idear planes de batalla que puedan llevarlos a la victoria. Solo uno de ellos puede llegar a convertirse en la verdadera voz de esta tierra y llevarla a una nueva era de prosperidad. Nos alegra anunciar La batalla de Rokugán, un juego de estrategia ambientado en el universo de Leyenda de los Cinco Anillos.

Batalla por Rokugán permite que de dos a cinco jugadores se pongan en la piel de los daimios de Rokugán que luchan para hacerse por el control del territorio en los primeros tiempos del Imperio Esmeralda. Las tierras de Rokugán se dividen en territorios que pertenecen a cada uno de los siete grandes clanes: Cangrejo, Dragón, Fénix, Grulla, León, Escorpión y Unicornio, que llevan combatiendo entre ellos desde que los Kami los fundaron. Más allá de la seguridad de los muros de estas provincias se extiende un amplio territorio sin reclamar. El objetivo de los jugadores es conquistar la mayor cantidad posible de provincias para ganar honor para su clan y demostrar que los suyos son los realmente merecedores de guiar al Imperio.

Cada territorio está formado por provincias que sirven como campos de batalla. Cada provincia reclamada le da honor al daimio, y al final de las cinco rondas de juego se compara la cantidad de honor de cada uno. Si además consiguen reclamar todas las provincias de un territorio, también consiguen habilidades que pueden usarse para aumentar la fuerza propia o inmiscuirse en los planes de los enemigos. Al controlar estos territorios, los líderes de los clanes esperan probar la superioridad de su clan y conseguir el favor del Emperador.

Antes de empezar la batalla, los jugadores escogen un clan y consiguen su habilidad especial, la pantalla del daimio y las fichas de control. Se coloca una de esas fichas en la capital, y desde allí comienza la lucha por expandir la influencia del clan. Hay dos provincias especiales, las Tierras Sombrías, territorios con una única provincia, un alto bonificador defensivo y un poder formidable, pero no consiguen favor con el Emperador ya que no dan honor.

Una partida de Batalla por Rokugán se juega en una serie de cinco rondas que consisten en tres fases, mantenimiento, colocación y resolución. Al principio de la fase de mantenimiento, se decide el primer jugador con el mazo de iniciativa y se roban fichas de combate. Cada daimio tiene una mano secreta de seis fichas que se pueden usar para aumentar la defensa, buscar la paz o una bendición divina, usar un ardid, empezar un ataque militar o arrasar una provincia y convertirla en ceniza. Cada daimio puede cualquier carta de territorio que pueda tener para ayudarle en sus planes de batalla.

Durante la fase de colocación, los líderes de los clanes extienden su influencia colocando fichas de combate. Deben mantener un equilibrio entre los recursos para fortificar sus defensas, atacar a los enemigos y usar la diplomacia. Una estrategia demasiado enfocada en solo un aspecto, como por ejemplo buscar la conquista militar pero dejando la propia provincia desprotegida, puede garantizar varias victorias importantes al principio, pero es muy fácil que termine siendo la ruina del clan. En la fase de colocación se pueden usar a los exploradores y shugenja para para conseguir información de los planes de los contrarios. Una vez preparados y con los planes listos, comienza la fase de resolución.

Los jugadores muestran sus fichas de combate, recuperan las fichas de ardid y resuelven los conflictos. Primero, los clanes mandan a sus incursores para destruir las provincias que no quieren que se las queden los enemigos. Después se da paso a los acercamientos diplomáticos, y finalmente, los clanes entran en combate. Cada vez que se defiende con éxito una provincia, el defensor coloca una de sus fichas de clan que aumenta la defensa ante posibles ataques futuros. Sin embargo, si la defensa falla, pierde el control de la provincia y el atacante se la queda.

Una vez que las batallas se han resuelto, los jugadores que controlan todas las provincias de un territorio consiguen la carta de territorio de esa región. Esto le da al daimio habilidades de un solo uso que se resuelven en la fase de mantenimiento. Sin embargo, si un jugador pierde todas sus provincias y no tiene fichas de control en el tablero, se convierte en un ronin que debe luchar para recuperar sus tierras y su honor. Durante la fase de colocación de un ronin, puede colocar fichas de ejército en cualquier frontera, pero al no tener un hogar ni influencia, no puede jugar fichas de diplomacia ni de incursión, y esto continuará así hasta que consiga dominar una provincia.

Al final de las cinco rondas se decide quién es el líder más honorable. Cada uno muestra su carta de objetivo secreto y calcula su honor total sumando las fichas, provincias, territorios y si ha conseguido su objetivo secreto. El más honorable, gana la partida.

Si eres lo bastante fuerte para hacerte con el control de Rokugán, podrás acabar con las luchas que ahogan a este reino desde su nacimiento y probar la superioridad de tu clan en el proceso.