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KeyForge

El salvaje mundo de KeyForge

Nadie pensó en que el Crisol debía ser seguro

En los enfrentamientos frenéticos y caóticos de KeyForge, tu rival y tú encarnáis a etéreos Arcontes que compiten por revelar el poder oculto en las incontables Cámaras del Crisol. En estos duelos de astucia y fuerza, pondrás a prueba tu maestría táctica liderando a equipos únicos formados por las criaturas, la tecnología y los talentos de tres de las siete Casas del Crisol. Pero ¿cómo fueron a parar tantos seres variopintos a este planeta en primer lugar, y cómo han dado forma a este mundo las relaciones de unos con otros fuera del campo de batalla?

Evolución sin fin

El Crisol es un planeta artificial ubicado en el centro del universo. Aunque el planeta en sí es antiguo, sus numerosas capas son una obra más reciente de los Arquitectos, que no cesan de construirlas tomando materiales de incontables mundos sin pararse a pensar en qué, o quién, es lo que están trayendo desde otras galaxias. Cuando esto provoca que otras criaturas lleguen al Crisol, no tienen manera aparente de regresar a casa. Se ven rodeadas de una extraña tierra llena de maravillas y, a menudo, no tienen manera de comunicarse con otros que no sea a través de uno de los etéreos Arcontes, los únicos habitantes nativos del Crisol con la capacidad de hablar con cualquier cosa existente.

Pero no hay tiempo de lamentarse de lo que ha quedado atrás, así que las criaturas del Crisol deben aprender a adaptarse a su nuevo entorno. Algunas de ellas medran, formando sociedades y desarrollando nuevas tecnologías con la ayuda de la sustancia psicorreactiva conocida como Æmbar, que puede encontrarse por todo el planeta. Algunas dejan completamente atrás los recuerdos de sus planetas natales para adoptar las costumbres de quienes llevan mucho más tiempo habitando en el Crisol. Las hay que, al contrario, retroceden a estados primitivos, retorcidas hasta convertirse en nuevos seres irreconocibles para sus antiguos compañeros después de injertar Æmbar en sus propios cuerpos.

Biomas bulliciosos

Superficialmente, el Crisol se parece mucho a un planeta ordinario: tiene gravedad, atmósfera, biomas con animales, vegetales y minerales y todo lo que cabría esperar de un mundo habitable. Sin embargo, en cuanto exploras su vasto territorio, te encuentras mucho más que eso:el Crisol es tan diverso como las civilizaciones que han llevado a él, con complejos biomas que atienden a las necesidades de todos. Algunos viven en la naturaleza, en pequeñas bandas nómadas o tranquilas aldeas, mientras que otros prefieren residir en las atareadas ciudades, colosales fortalezas o serenos templos. Dado que el propio planeta crece y cambia con cada día que pasa, no sorprende que se suela decir que, si llegas lo bastante lejos al cruzar el Crisol, acabarás encontrándote a ti mismo.

En las profundidades del subsuelo, los demonios de Dis habitan en la superestructura del Crisol que separa la capa superficial actual de la inferior. Han horadado túneles que recorren todo el planeta y los han llenado de hornos, prisiones y cámaras de tortura que emplean para recolectar las almas de las víctimas que secuestran en la superficie o cualquier pobre desgraciado que se pierde en el laberinto.

Por la superficie del Crisol, encontrarás todos los entornos imaginables, desde montañas nevadas hasta los mares más profundos, desde junglas poco pobladas y desiertos hasta metrópolis atestadas de gente, y en todos estos lugares verás convivir a criaturas antaño separadas por años luz. Por ejemplo, la Casa Logos está encantada de admitir entre sus filas a miembros brillantes de todas las especies; al fin y al cabo, pronto abandonarán sus cuerpos orgánicos en favor de unos cibernéticos. Pero el Crisol cambia a todos con el tiempo e incluso las comunidades más aislacionistas cuentan con extraños en sus filas. Es posible que los elfos de Sombras o las tribus Brobnar sigan manteniendo sus propias comunidades separadas, pero también recorren las ajetreadas ciudades del planeta. Aunque los marcianos se esfuercen por mantener la pureza de su cultura, siguen relacionándose con otras razas y están al tanto de las últimas tendencias.

Fuera de la seguridad de los muros de las ciudades, las regiones salvajes del Crisol están repletas de bulliciosa vida, atendida por las hadas mecánicas construidas hace tiempo por los Arquitectos. Con el transcurso de los eones desde su creación, parece que algunas se han vuelto... peculiares. Sea como sea, los humanos y otros seres dotados de inteligencia aceptan con los brazos abiertos los peligros de estas áreas salvajes y se retiran a ellas, donde pueden vivir fieles a su naturaleza, sea cual sea. Estos seres suelen acabar formando parte de la Casa Indómita, un grupo vagamente organizado que valora su libertad por encima de todo, aunque ocasionalmente coopere con algunos Arcontes elegidos.

Los misterios no acaban

Flotando sobre la superficie, existen las imposibles islas paradisíacas que sirven de hogar a la Casa Sanctum. Bendecidas con cascadas, hermosas formaciones rocosas y una gran abundancia de vegetación, hay quienes creen que son solo el comienzo de una nueva capa del Crisol, mientras que otros piensan que son los restos descartados de otros de los proyectos de construcción de los Arquitectos. Los que residen en ellas no sueltan prenda al respecto, pero defienden su territorio con la resolución de quienes tienen algo que ocultar.

El mayor misterio del Crisol, sin embargo, se alza más arriba, más incluso que los angélicos caballeros del Sanctum. Elevándose por encima de las islas del Sanctum y el resto del Crisol está la Aguja, una descomunal torre que crece desde la superficie del planeta hasta penetrar en el insondable abismo del espacio. Este edificio es otro de los numerosos misterios del Crisol, pues nadie conoce su historia ni su propósito. El caso es que, si miras a las nubes, un golpe de luz podría hacerte pensar que has visto andamiajes, y los marcianos afirman que existe algún tipo de fuerza desconocida que impide que sus platillos volantes suban por encima del nivel de la atmósfera.

Con un recordatorio tan claro y constante del secretismo de los Arquitectos, no es de extrañar que los Arcontes, que desconocen incluso el motivo de su propia existencia, estén tan deseosos de descubrir la verdad. ¿Qué planes tienen los Arquitectos para este planeta y qué parte de ellos han llevado ya a fruición? ¿Por qué construyeron este planeta? ¿Y por qué, después de haber traído a tantos seres, siguen manteniendo en secreto sus intenciones? ¿Qué es lo que ocultan? La única manera que tienen los Arcontes de averiguarlo es abrir tantas Cámaras de los Arquitectos como puedan, ampliando su propio conocimiento y, como consecuencia, su poder.

Atraviesa el agujero de gusano

El Crisol sigue creciendo y cambiando con cada criatura, cultura y tecnología nueva que traen los Arquitectos, y pronto tu propio billete de acceso al mundo de KeyForge te dará la oportunidad de moldear este planeta al tiempo que él te cambia a ti. ¿Te atreves a explorar un nuevo mundo más allá incluso de los sueños más alocados que hayas podido imaginar? ¡Responde a La llamada de los Arcontes! ¡Emprende la aventura!


 

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