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Arkham Horror: El juego de cartas

Donde moran los dioses

Anunciamos el quinto pack de mitos en el ciclo Los devoradores de sueños

“Y donde iba Nyarlathotep el descanso desaparecía, porque las horas de la madrugada eran desgarradas con los gritos de las pesadillas.”

–H.P. Lovecraft, “Nyarlathotep”

Tu viaje a través del ciclo de Los devoradores de sueños te ha llevado a recorrer cada rincón de las Tierras del Sueño, desde el reino del Skai hasta El lado oscuro de la luna, siempre buscando la oculta Kadath, donde moran los dioses. Ahora por fin tu búsqueda llega a su temido destino, y todo te será revelado.

¡Nos complace anunciar Donde moran los dioses, el quinto pack de mitos del ciclo Los devoradores de sueños para Arkham Horror: El juego de cartas!

Los ojos del caos

El lado oscuro de la luna es el escenario 4–A de La búsqueda onírica, una campaña que sigue los pasos de los valientes investigadores que en la expansión deluxe Los devoradores de sueños se adentraron en primer lugar en las Tierras del Sueño buscando pruebas que pudieran demostrar la existencia de este mundo. Este escenario se puede jugar por su cuenta, como escenario independiente, o bien combinarse con las demás expansiones del ciclo de Los devoradores de sueños para formar una campaña de cuatro o de ocho partes.

Tras los acontecimientos de El lado oscuro de la luna, habéis llegado a la tierra de Leng, un desolado páramo helado donde creéis que se encuentra el pico de la desconocida Kadath. Durante todo el tiempo, una presencia se burla de vosotros y os roe las entradas. Es una voz sin palabras y socarrona que no podéis oír, pero sí sentir en los confines de vuestra mente. Sabéis lo que dice, que puede veros, que os está esperando y que no hay manera de escapar de su alcance. Quizás ha sido un tanto ingenuo pensar que esta búsqueda fue decisión propia y no mero fruto del designio de un ser antiguo y poderoso. ¿Qué te hizo pensar que tenías el control?

Tal vez, después de todo este tiempo, resulte que has sido atraído hasta aquí justamente por aquello que pensabas estar persiguiendo. Tu batalla con el Primigenio Nyarlathotep (Donde moran los dioses, 306) gira en torno al engaño, las mentiras y la realidad. Esta no es una lucha al uso donde puedas mirar a tu enemigo a los ojos y sencillamente dispararle con un arma. Nyarlathotep es astuto, mezquino y manipulador y el rompecabezas crucial que debes resolver consiste en descubrir cómo detener su plan para unir los mundos del sueño y la vigilia. El Primigenio tiene muchas caras y puedes verte forzado a añadir cualquiera de ellas a tu mano, y si hablas de esa carta mientras esté en tu mano y no revelada, te enfrentarás a su ira y te volverás loco. Revelar cualquiera de las Innumerables formas de Nyarlathotep (Donde moran los dioses, 318) te obligará a revelar todas las copias de Nyarlathotep que tengas en tu mano y verte sometido a su ataque hasta que sean devueltas al mazo de Encuentros, que será barajado, desapareciendo de tu vista antes de tengas ocasión de responder. Si de alguna manera puedes sacarlo, exponerlo, ¡quizás tengas una oportunidad! Pero, ¿cómo se combate a un enemigo que no puedes entender?

Soluciones a la desesperada

Si bien el destino va poniendo en tu camino temibles criaturas procedentes de pesadillas, Donde moran los dioses te ofrece toda una variedad de nuevas herramientas y armas para que puedas enfrentarte a los agentes del mal. En este, tu momento más desesperado, un Místico puede recurrir a usar sus propias fuerzas arcanas, trayendo un Perro invocado (Donde moran los dioses, 282) a nuestro mundo. Esta bestia, que llena tanto el espacio arcano como el de aliado de un investigador, puede ser utilizada para aumentar tus propios poderes, permitiéndote atacar con una habilidad de combate con un valor básico de 5 o investigar con una habilidad de intelecto también con un valor básico de 5. Además, los 3 de salud del can pueden contribuir a amortiguar los terrores que encuentres en Kadath.

Sin embargo, todo poder tiene un precio, y jugar con fuerzas que no entiendes puede acarrear consecuencias imprevistas. Como coste adicional para jugar el Perro invocado, debes buscar 1 copia de la Bestia desatada (Donde moran los dioses, 283) entre tus cartas enlazadas, añadirla a tu mazo y barajarlo. Si alguna vez revelaras esta carta, perderías el control del Perro y tendrías que soportar las consecuencias de que se volviera contra ti para darte caza con un empeño verdaderamente sobrenatural. Con un riesgo tan grande, pocos se atreven a invocar a su propio perro de Tíndalos pero, ¿ser un Místico no consiste precisamente en jugártela hasta el mismo borde de la locura?

Con tu mente desgarrada por el poder de los primigenios, puedes llegar a perder la esperanza de regresar a tu amado Arkham. Pero esa misma futilidad te ofrece su propia macabra liberación. Puedes llegar a la conclusión de que No queda nada que perder (Donde moran los dioses, 284). Este Evento de coste cero te permite ganar recursos hasta que tengas 5 en total y robar cartas hasta que tengas un total de 5 en tu mano. Aprovechando la capacidad de investigación de Patrice Hathaway (Los devoradores de sueños, 5), esta carta puede dar a cualquier superviviente la oportunidad de restablecer por completo su situación y dar forma a una nueva estrategia cuando se encuentre en un aprieto, con toda una serie de nuevas opciones y con los recursos para pagar por ello. Aunque esta carta solo se puede usar una vez antes de ser retirada de la partida, si se usa en el momento adecuado, tiene el poder de cambiarlo todo. Puede que nunca regreses a casa, pero eso no significa que te hayas dado por vencido.

Enfrentándote al destino

Toda tu búsqueda te ha conducido a este momento y a este lugar. No puedes volver atrás. ¡Ábrete paso a través de la meseta de Leng, enfréntate cara a cara con Nyarlathotep y descubre los horrores que te esperan en Donde moran los dioses!


 

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